Uno de los errores más frecuentes en los procesos de divorcio no es pedir demasiado. Es pedir demasiado poco. Muchas personas firman el convenio regulador sin saber qué tenían derecho a reclamar, y salen del proceso en una situación peor de la que podría haber sido.
En este artículo te explicamos cuatro cosas que puedes pedir en el divorcio y que muchos desconocen por completo.
1. El uso de la vivienda familiar, aunque no seas propietario
Esta es quizá la sorpresa más frecuente. Mucha gente asume que si la vivienda está a nombre del otro, no tiene nada que reclamar sobre ella. No es así.
En los procesos de divorcio con hijos menores, el juez puede atribuir el uso de la vivienda familiar al progenitor que tenga la custodia, independientemente de quién sea el propietario. El criterio principal no es la titularidad, sino el interés superior del menor.
Esto significa que si tienes la custodia de tus hijos, puedes solicitar quedarte en la vivienda familiar aunque el piso esté exclusivamente a nombre de tu ex. La ley protege el derecho de los menores a mantener su entorno habitual por encima del derecho de propiedad.
Es importante tener en cuenta que esta atribución de uso tiene un carácter temporal y no transfiere la propiedad. Pero puede suponer años de estabilidad para ti y para tus hijos que, de otro modo, perderías por desconocimiento.
2. Una parte del plan de pensiones de tu ex
El plan de pensiones es uno de los activos que con más frecuencia queda fuera del reparto en un divorcio, precisamente porque muchas personas no saben que puede considerarse un bien ganancial.
En el régimen de gananciales, que es el más habitual en España cuando no hay capitulaciones matrimoniales previas, los bienes y derechos adquiridos durante el matrimonio son comunes. Esto incluye las aportaciones realizadas al plan de pensiones durante la vigencia del matrimonio.
Si tu ex ha estado aportando a su plan de pensiones mientras estabais casados, esa parte del ahorro acumulado durante el matrimonio puede considerarse ganancial y, por tanto, repartirse entre ambos en la liquidación de la sociedad de gananciales.
No toda la cantidad acumulada en el plan tiene por qué ser ganancial. Solo la parte correspondiente a las aportaciones realizadas durante el matrimonio. Pero en muchos casos es una cifra significativa que puede marcarte económicamente a largo plazo.
3. Una pensión compensatoria, aunque no haya hijos
Mucha gente cree que la pensión compensatoria está ligada a la existencia de hijos. No es así. Son dos figuras jurídicas completamente distintas.
La pensión compensatoria tiene como objetivo equilibrar la situación económica de ambos cónyuges cuando el divorcio deja a uno de ellos en una posición notablemente peor que al otro. No se trata de castigar al que más gana, sino de compensar el desequilibrio económico generado por el matrimonio y su ruptura.
Se valoran factores como la dedicación a la familia durante el matrimonio, la pérdida de oportunidades laborales, la diferencia de ingresos, la duración del matrimonio y la situación económica previsible de cada parte. Si durante el matrimonio uno de los dos redujo su carrera profesional para hacerse cargo del hogar o de los hijos, ese sacrificio tiene valor legal y puede traducirse en una pensión compensatoria.
El plazo para solicitarla es durante el proceso de divorcio. Si no se reclama en ese momento, el derecho puede perderse definitivamente.
4. Los gastos del proceso legal
En determinadas circunstancias, puedes solicitar que sea tu ex quien asuma los gastos del proceso de divorcio, ya sea total o parcialmente.
Esto es especialmente relevante cuando el otro progenitor ha actuado de mala fe durante el proceso, ha generado conflicto innecesario o ha incumplido acuerdos previos de forma reiterada. En estos casos, el juez puede condenar en costas a la parte que ha actuado de forma impropia.
También puede ser relevante en casos de nulidad matrimonial o cuando se acredita que la otra parte ha ocultado información o bienes durante el proceso. Si tienes razones para creer que tu ex ha actuado de mala fe, consúltalo con tu abogado antes de llegar a un acuerdo: puede marcar una diferencia económica importante.
¿Y si ya firmé el convenio sin reclamar todo esto?
Depende. En algunos casos, es posible revisar o impugnar acuerdos alcanzados bajo presión o con información incompleta. En otros, el margen de actuación es más limitado una vez que el convenio está firmado y ratificado judicialmente.
Por eso es tan importante asesorarse antes, no después. Un abogado especializado en derecho de familia puede ayudarte a identificar qué tienes derecho a reclamar en tu situación concreta antes de que firmes nada.
Conclusión
El desconocimiento legal tiene un precio real. Cada derecho que no ejerces durante el proceso de divorcio es un derecho que muy probablemente pierdes para siempre.
Antes de llegar a cualquier acuerdo, antes de firmar cualquier documento, infórmate sobre qué puedes reclamar. No se trata de buscar pelea. Se trata de conocer tu situación real y proteger tu futuro económico y el de tus hijos.
¿Estás en proceso de divorcio y quieres saber qué puedes reclamar? En el despacho de Gemma Almazán analizamos tu situación y te explicamos exactamente qué opciones tienes.
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